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Salí a intervenir el espacio y únicamente lo que hice fue estar en él en cuerpo presente y sentido. No represetando nada en lo absoluto, sino presentando algunos movimientos físicos-faciales y de expresionismo. Presentando mi cuerpo para establecer en ese tiempo un diálogo con el ambiente y por ende con los espectadores. Estaba proponiendo mediante una atmósfera lúdica. No había trama. No había libreto, sino todo el trabajo caía sobre la concentración y la coherencia entre el movimiento y la respiración, complementado esto con que había ayunado todo el día (me encanta esta parte, porque me regresa al ritual de la performance. A lo más simple. A la poesía personal. Al trabajo personal). Esto como parte de un ejercicio de experimentación porque lo que iba a presentar era una pieza que había mostrado antes y requería de un espacio ideado para ella y una serie de recursos técnicos que los organizadores de la actividad al final no facilitaron y terminé presentado otra acción a la que llamé “Si estoy consciente estoy presente” con ejercicios que he tomado en mi preparación como performer. En conclusión la pieza se transformó porque era eso o no hacer nada. Prefiero hacer.

Era simple porque su valor consistió en estar conciente de que mi cuerpo y su introducción en el lugar debía de cumplir una función, tenía que lograr “controlar” mediante una lógica cada expresión, es decir construir un discurso, una historia en la marcha que podía lograr únicamente con el grado de consciencia que estoy teniendo sobre mí y experimentando desde llevo una disciplina de trabajo diario, que tampoco forma parte directa de la exhibición-acción como espectáculo escénico, sino con la preparación antes de él (con el ritual), pero que sin lugar a dudas es vital porque me permite “perseguir el espíritu” en el espacio, una revolución de la conciencia y la consciencia para poder establecer un diálogo conmigo y luego con el público. Un grado de coherencia. En este punto estoy tranquilo con lo que muestro mediante la semiótica y la semíosis de no mentir ya que estoy presentando mi cuerpo, mi acción, mi historia, no la de otro.

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El siguiente ensayo atiende a las diferentes relaciones que pueden establecerse entre performance, arte contemporáneo e intervención en el espacio público como prolongación de la propuesta original, del proyecto Pordioseros del Caribe respondiendo a una necesidad informativa y de documentación teórica especialmente a lo que ha ido resultando de la búsqueda de respuestas ante una obra de arte actual.

Puede leer dando clic en el siguiente link Pordioseros del Caribe arte contemporáneo, performance e intervención en el espacio público.

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El performance comenzó mucho antes de la vez que intenté hacerlo y no se pudo. Trata de hacer una lectura desde la introducción de mi cuerpo en un espacio público caótico, como la Av. Duarte de Santo Domingo, buscando aproximar el arte contemporáneo a la reflexión de la relación entre el cuerpo y la ciudad, produciendo visibilidad y generando una acción que permita pensar y percibir una nueva poética del acto. Nunca imaginé que la mirada iba a convertirse en un punto donde tendría que detenerme, que los ojos de los otros serían un punto de reflexión y que enriquecerían tanto mi pieza al registrarla en fotografía. Era mi tiempo, ahora el cuerpo que respondía era el ojo mirado desde la cotidianidad, motivando a una nueva forma de percepción colectiva ante un cuerpo que destructura la imagen que crea el sentido común en el espacio y todo durante un tiempo donde convergen la improvisación y la búsqueda de situaciones que enriquecen una obra de carácter efímero. Todo como prolongación de este proyecto.

Con esta intervención insisto en proponer un diálogo en busca del sentido de lo que estoy haciendo, porque la performance no tiene sentido, pero lo crea. No me mueve, en este respecto, una intención, sino una idea que es llegar y hacer. No estoy buscando nada, más bien diría que intento lograr es poner en discusión desde el cuerpo, el espacio, el tiempo y la conciencia el valor que tiene el arte acción como manifestación de arte intermedia. Además, valorar con la intervención del espacio público que la misma es una forma de expresión importante y es vital en mi proceso de comprensión del arte contemporáneo y la relación particular en mi proceso de construcción como ente de arte.

Quiero con esto establecer un proceso de experimentación que me permita romper con la convencionalidad de las prácticas artísticas vigentes y también producir una ruptura respecto a las barreras que se pueden dar entre la obra y los espectadores, tratando de interactuar con éstos involucrándome con la realidad y la sociedad en si. Por ello prefiero los espacios abiertos, adonde está la gente, fuera de las galerías y museos, poniendo el énfasis en lo vivencial, en lo experimentable, poniendo énfasis en el arte contextual.

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La República Dominicana está indiscutiblemente viviendo un renacimiento de la performance como manifestación de arte contemporáneo, ahora muchos están interesados en este asunto, sea por curiosidad, interés real o al menos estar en la onda. Sobre la performance es mucho lo que se dice y eso me parece estupendo, que se diga, que se proponga, que se debata porque es esto lo que mantiene vivo el motor de la cultura.

Ahora bien. Independientemente de esa sed por estar cerca de lo contemporáneo me gustaría detenerme en esta pequeña reflexión ha proponer lo que hasta ahora he ido produciendo teóricamente sobre performance desde un punto de vista muy particular.

El título de este texto alude en si mismo una performance para definir propiamente lo que ésta es, ya que es en si misma una acción y tendrá que ser definida mediante esta. La performance es mirarse a los ojos porque implica un detenimiento a lo que ocurre, implica estar dándose constantemente la oportunidad de detenerse ante algo que está pasando, concentrarse en un presente que implica la relación y co-relación de elementos como el tiempo, el espacio, la energía y la acción misma. Esta que regularmente se relaciona únicamente con las artes escénica traspasa como una bala en una pedazo de papel tal limitación porque la misma equivale a una manifestación independiente de cualquier otra, que se materializa de una hibridación. Es como estar ante el acto sexual de el cine con la pintura y ese hijo “raro” fruto de lo audiovisual y lo visual  o de la relación del texto y el sonido o la relación de la danza y la ciudad… es lo que llamamos performance porque hay que entenderla como un algo intermedio que simplemente es lo que es. No es lógica, ni objetiva. La Performance es una forma de explotar el inconsciente desde la conciencia, la consciencia, lo posible, lo imposible. La performance es estar haciendo algo desde la conciencia sin estar atado a ningún conflicto narrativo meramente teatral donde el performer pasa a ser un elemento de neutralidad ante su relación con los demás elementos que componen el espacio durante un tiempo impreciso. Una performance podría desaparecer justo cuando inicia o podría perpetuarse para siempre. La Performance es mirarse a los ojos porque nosotros parecemos estar demasiado ocupados para detenernos a ejecutar esa acción que parece tan sencilla. Es detenimiento, reflexión. La acción misma simplemente es. La performance es un sin sentido que tiene la capacidad de crearlo, no tiene sentido porque del mundo y del universo existe una definición impuesta que la performance burla dando como resultado ese nuevo sentido.

Si tuviera que buscar una palabra que sintetizara una definición de qué es performance sería desde mi universo personal un viaje. Un viaje que resulta complejo y peligroso porque al ser arte vivo, donde el cuerpo humano siente lo que ejecuta desde los sentidos. En este caso, el mío, ha sido un viaje que profundiza y juega con la idea de la identidad cultural, arte contemporáneo, literatura y ella misma.

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Es el registro en fotografía de la acción “Doers”, que nace dentro del proyecto de literatura y performance “Pordioseros del Caribe”, donde se hace un experimento sobre y desde tres factores de vital importancia en el entendimiento de esta forma de arte contemporáneo; el movimiento, el tiempo y el espacio, respectivamente. Movimiento, mediante la improvisación de la danza y el psicodrama analítico. El tiempo, mediante lo duracional de una misma acción en un espacio concreto. El espacio, mediante la introducción del cuerpo en un lugar y la comprensión de este.